Me parece un gran ejercicio narrativo estructurar una historia de manera desordenada para que el impacto de sus revelaciones sea mucho mayor. Esta serie ha sabido cómo hacerlo desde su comienzo, en dónde el crímen principal se convierte en un rompecabezas que poco a poco se va desmarañando.
Me gusta que, muy inteligentemente, sabe hacer que algo "sencillo" se vuelva interesante al complicarlo un poco; esta cuarta temporada no es la excepción.
El caso de Percy Muldoon ha sido una muy intrigante investigación para llevar a cabo, además de ser la que finalmente le da un cierre a nuestro protagonista Harry Ambrose, liberándolo finalmente de la culpa a través de una lección externa.